lunes, 27 de mayo de 2013

La memoria es una perra

Y los recuerdos unos hijos de puta.
Y yo una tonta por ilusionarme con ellos.
En estos momentos tu cerebro se convierte en un enemigo,
que no te deja pensar, sólo recuerda.
Y odias recordar,
pero añoras esos recuerdos.
Y te conviertes en una loca triste e ilusa,
la razón te dice que no pasará nada,
que sólo son recuerdos,
que no se volverán a repetir los besos,
las caricias,
las miradas
ni las risas.
Pero el gigante emocional tiene algo horrible
llamado esperanza,
ilusión,
y las mentiras bonitas te gustan más
que la puta y desoladora verdad,
así que la parte de ti que lucha por olvidar
se vuelve mínima y tonta
y mientras tu corazón se empequeñece y se enfría
tu cabeza recuerda 
todo lo que deseas que pasara esta noche en tu cama.
La memoria es una perra
y no hay cura para ella.

sábado, 25 de mayo de 2013

Vampiros emocionales

Lo más probable es que todos hayáis conocido a uno, al menos, en vuestra vida. Puede tratarse de un familiar, vuestra pareja, un compañero de clase o de trabajo, alguien cercano a vuestro círculo de amistades... cualquiera. ¿Pero qué es exactamente un vampiro emocional? Es simple: se llama así a aquellas personas que, si estás muy expuestas a ellas, te deprimen o te amargan, literalmente.

Suelen tener un gran complejo de inferioridad, pero nunca lo reconocerán (a veces ni siquiera son conscientes de que lo tienen). No esperes que se alegren por ti cuando te ocurra algo bueno: no lo harán, de hecho, es muy probable que te saquen algún "pero" para fastidiarte el momento. Nunca reconocerán tus éxitos, sean del tipo que sean, intentaran infravalorarlos para hundirte.
De ellos nunca escucharás un "¿te han ascendido? ¡eso hay que celebrarlo!", "¿Ese vestido es nuevo? te queda genial". En cambio te hartarás a oír de ellos cosas como "Bueno, tampoco es para tanto, es que tu trabajo no es difícil" o "No sé, es un vestido normal, aunque yo no me lo compraría". Sí, por increíble que parezca, hay gente con esta gran capacidad de generarte ganas de darles una patada en la boca.

Centrándonos más en ellos, en el fondo son personas con muchas inseguridades, lo que conlleva a que sean envidiosas. Nunca intentes explicarle esto a alguien así: lo negarán. Porque son así, odian lo que son y a la vez aman ser así de miserables, por eso intentan joder los buenos momentos de los demás: por placer y necesidad. Estas personas alardearán hasta hartarse de que son muy humildes, sencillas y respetuosas (y una mierda), de hecho, criticarán como si no hubiera mañana a todas aquellas personas seguras de sí mismas, optimistas, felices y que su personalidad resulte atractiva. Volvamos al ejemplo del vestido: otro vampiro podría haberte dicho perfectamente "Qué creída eres con la ropa, ¿no?". Su objetivo es simple: joderte.

Supongo que algunos conoceréis a alguien así, el mundo está lleno de esta gente. Hay que tener cuidado con estas personas, puede sonar muy rollo-espiritual pero es cierto: esa personalidad puede contagiarse. Si se dedican a amargarte, acabarás amargándote y serás un amargado. Lo más eficaz es evitar lo máximo posible el contacto con estas personas; no es necesario que les expliques por qué, de hecho hacerlo sería un error, simplemente cierra el grifo, evítalos y jamás de los jamases les cuentes tus triunfos (y muchos menos tus derrotas).

El truco está en conocerlos más de lo que ellos mismos se conocen, y luego desaparecer.

sábado, 18 de mayo de 2013

Lo mundano está infravalorado.

Nos hablan de un Cielo prometido en algún lugar de la Perfección más allá de la realidad, donde se nos asegura la felicidad y la vida eterna.
Pero el único cielo que yo conocía eran sus ojos, el cielo estaba entre sus brazos al abrazarme y esperaba a estallar desde su boca. No me hacía falta morir para llegar a ver un atisbo de perfección y eternidad en aquella mirada, no tenía que confesarme ni arrepentirme para que él me paralizara. Él era mi Cielo y yo lo observaba asombrada con el corazón a punto de explotar. El cielo eran aquellas noches calurosas de verano llenas de sus besos en el mar, sus caricias y su forma de hablar. Y no quería perder eso. No quería que acabara nunca, no quería que esos ojos se cerraran para siempre. Así que me tragué el orgullo:

Dear Lord, when I get to Heaven
Please, let me bring my man.
When he comes tell me that you'll let him,
Father, tell me if you can.

Oh that grace!
Oh that body!
Oh that face, makes me wanna party!
He's my sun, he makes me shine like diamonds.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Cambiemos de tema: 1

Me di cuenta hace unos días la de cuentas que hay en Twitter promoviendo la anorexia, me puse a pensar y decidí escribir un poco sobre el tema.
Siempre he defendido la idea de que cada uno es libre de hacer lo que quiera, y más aún si es para mejorar y sentirse mejor consigo mismos, pero cosas como esta hacen que me replantee hasta qué punto puede llegar un ser humano para convertirse en algo impuesto e insano.
Todas las mujeres queremos estar delgadas, es un hecho, unas más que otras, pero todas queremos tener una bonita el figura. Está claro que sobre gustos no hay nada escrito y que la belleza está en los ojos del que mira, por tanto cada uno considera "un buen cuerpo" lo que le gusta a uno mismo. El problema llega cuando hay tantas (porque sí, son muchas) las que sufren una auténtica depresión por querer ser así: 


La verdad es que dudo que haya gente que considere este modelo de cuerpo sexualmente atractivo y mucho menos sano, pero lo que es un hecho es que en la redes sociales hay cientos de cuentas de chicas publicando este tipo de fotos (a las que llaman thinspo) convenciéndose las unas a las otras para dejar de comer, tomar laxantes, etc, para conseguir esto. Algo que me ha llamado la atención fue la nueva moda de "gap thighs", ese hueco exagerado y poco natural entre los muslos bajo el "eslogan" de feet together, thighs apart (pies juntos, muslos separados). Esta bien que la gente quiera adelgazar para sentirse mejor pero ¿hasta qué punto? otras cosas que persiguen estas chicas son los collar bones (que se marquen bien las clavículas) y las hip bones (que se marquen -y bastante- los huesos de las caderas). Toman como inspiración a diferentes modelos, aunque en la que más he notado que se fijen ha sido Cara Delevigne, la nueva Kate Moss que personalmente no creo que llegue a rozar la anorexia, pero sus jóvenes fans parece que hacen lo imposible para superarla en delgadez. Quizás parte del problema de esta enfermedad esté en las pasarelas, o quizás el problema sean las propias chicas por no saber mejorar de una forma menos perjudicial. No hablo de llevar a las pasarelas muslos gruesos, michelines ni pieles 'flácidas', hablo de llevar la delgadez, no la anorexia; de pararnos a pensar y ver cual de las chicas de estas dos fotos es más atractiva:


(La modelo es Lara Stone, una de las pocas top models actuales que sabe estar delgada sin que sientas la obligación de darle un buen cocido). 
Que cada uno esté como quiera estar, claro, pero si se tiene un poco de cordura es conveniente pararse a pensar antes, ya da igual si estás más o menos buena, eso es lo de menos: la cuestión es si vale la pena entrar en una depresión y con el riesgo de que te ingresen meses en un hospital y te traten como a una pobre loca que quería parecerse a Kate o a Cara. Y a quererse más :).




martes, 14 de mayo de 2013

Sólo una cosa

Quizás sea una ingenua
                                          
                                        ...pero lo sigo esperando.

Sigo esperando esa mirada,
esa caricia,
esas risas y esas lágrimas
que me aseguren lo que siempre he querido
y lo que nunca quise aceptar,
                             
                          ...que me destrocen esa maldita coraza

y que me follen el corazón


                                        ...solo pido sentir algo.
                                          

domingo, 12 de mayo de 2013

Huye


Era el invierno de mi vida… y los hombres a los que conocí en la carretera se convirtieron en mi acogedor verano. Por las noches caía dormida visualizándome bailando, riendo y llorando con ellos. Vagar tres años por un camino sin fin y mis recuerdos de ellos eran lo único que me sostenían en pie a mi y a mis únicos momentos de felicidad. Era cantante, no una muy popular; una vez soñé con ser una bella poeta, pero una serie de desafortunados acontecimientos dividieron mi sueño en pequeños pedazos, como un millón de estrellas por la noche a las que deseé una y otra vez brillantes y rotas.  Aunque la verdad no me importó mucho porque sabía que hacía falta conseguir todo lo que uno quería y luego perderlo para saber lo que era la libertad. Y cuando la gente a la que conocía veía lo que estaba haciendo, cómo estaba viviendo, me preguntaban por qué lo hacía… pero no podían entenderlo si sabían lo que era tener un hogar. No tienen ni idea de lo que es buscar seguridad en extraños. Siempre fui una niña extraña. Me dijeron que tenía el alma camaleónica, sin una ‘brújula moral’ apuntando al norte, sin personalidad fija: solo indecisión, tan ancha y en movimiento como el océano. Y si dijese que no tenía un plan para cambiar esto estaría mintiendo, porque nací para ser la otra mujer: no pertenecía a nadie y pertenecía a todo el mundo. La que no tenía nada y la que lo quería todo con el arder de las experiencias y una extraña obsesión por la libertad que me asustaba tanto hasta el punto de no hablar nunca de ello. Y esto me llevó a un punto de locura que tanto me enloqueció como me deslumbró.
Solía rezar cada noche con la esperanza de encontrar a los míos, y al final lo conseguí, a lo largo de la carretera. No teníamos nada que perder ni nada que ganar, nada que deseáramos, excepto hacer de nuestras vidas obras de arte: vivir rápido, morir jóvenes, ser salvajes y divertirnos. Creía en la América de siempre, creía en la persona en la que me quería convertir, creía en la libertad y en las carreteras. Creía en la amabilidad de los extraños, y cuando tenía alguna guerra conmigo misma huía, simplemente huía. ¿Quién eres? ¿has llegado a rozar alguna vez tus fantasías más oscuras? ¿has creado una vida perfecta en la que puedes experimentarlas? Yo lo hice. Estaba jodidamente loca, pero fui libre.

sábado, 11 de mayo de 2013

Libertad

¿Hay palabra más bonita que libertad?
Porque a mi me sabe felicidad,
me sabe a fe en la humanidad,
a las hojas frescas de la primavera,
a calurosas noches de verano en un bosque,
a amaneceres a la orilla del mar.
Me sabe a sonrisas infinitas
y a miradas a punto de estallar,
a dejar de pensar en las limitaciones del mundo
y empezar a contemplar sus extensos infinitos,
a baños nocturnos en la playa,
a besos sin miedos
y a olvidados "pero y si..."
Ni amor, ni respeto, ni paz,
Libertad es la palabra más bonita
pues en ella viven las demás.


Carta a un lugar lejano.

El ir y venir de tu ser en mi vida me producía una sensación tan desesperante como la de tener un agujero en el corazón, un agujero imposible de llenar a pesar de mis fallidos intentos por olvidarte durante largas noches con mi fiel amigo el gin-tonic. Esa sensación asfixiante parecía no querer despegarse de mi, y cuando dejaba de ahogar tan fuerte, creía verte entre la gente, creía oler tu perfume por las calles y creía abrazarte en sueños. 
Por un instante pensé que me estaba volviendo loco, quizás padeciese algún trastorno o estaba desarrollando alguna enfermedad mental que me causaba esta sensación de vivir sin ningún sentido, como un fantasma que vaga sin rumbo y sin destino por un mundo al que no pertenece. Pero para mi desgracia no era locura lo que a mi me mataba, no era algo irreal que mi mente enferma había creado, era algo muy real, era yo echándote de menos llorando bajo aquellas sábanas a las que confesamos tantos secretos por las noches, era yo sin hambre, sin alegría, sin ambiciones. Era yo vacío. Un hombre con el alma rota al que se le había olvidado cómo sonreír, y no solo porque te habías escapado de mi vida sin avisar, sin darme tiempo a asimilarlo, sino que te habías escapado de la vida en general, y eso destrozaba aún más la mía. Sólo te guardo en mis crueles recuerdos. Es algo difícil de entender para quien no sabe de lo que hablo. Mi querida Lana, mi preciosa rebelde, quien me ha enseñado tanto... te escribo porque si no lo hiciera me volvería aún más loco y acabaría pegándome un tiro en la sien. Te quiero, te quiero,
te quiero.

viernes, 10 de mayo de 2013

Chica, pronto serás una mujer

Chica, pronto serás una mujer.

Y sigo recordando aquella noche
tras una tarde de vinos y besos
corriendo como niños por las calles,
y llegar a tu oscuro apartamento,
servirnos más vino barato
como dos buenos tristes borrachos
que suene nuestra canción
y desnudarnos rociándonos con alcohol
y seguir emborrachándonos 
a base de esos buenos y ebrios besos...


Los callejones de sus ojos

Era inevitable no perderse en esos ojos
en esos enormes y oscuros ojos
sus inteligentes ojos
sus brillantes y preciosos ojos
capaces de encontrarte
capaces de atravesarte hasta doler
capaces de transmitirte
esos ojos que me perdían
que me hacían viajar a sus ciudades
y vaguear por sus callejones hasta encontrarle,
bajo alguna farola a medianoche 
y seguir contemplando su alma
a través de esos enormes y oscuros ojos,
sus ojos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Cigarrillos, sexo y recuerdos.

Le echaba de menos. Aquellos tres meses sin él comenzaban a pasarle factura: ya se había acostumbrado a la angustia y a la soledad y se dejaba los restos del sueldo en tabaco. Estaba convencida de que había entrado en la fase autodestructiva tras el desamor: el aislamiento, la negación y la desesperación. Ya se había acostumbrado a no tener a quien abrazar al despertar y a no tener a quien follarse antes de dormir aunque eso le seguía provocando un inmenso dolor en el pecho, así que cada noche, como si se tratase de una oración, le lloraba. Una de esas tristes noches salió al balcón, se encendió un cigarrillo y se apoyó en la baranda. Dios, le echaba tanto de menos... así que echó uso de su memoria, recordó su primera vez juntos, tras una discusión que acabó en una mutua confesión de amor, una noche lluviosa en el portal de él; el apasionado beso no tardó en llegar, de esos besos que te cortan la respiración y provocan suspiros de felicidad. Una mirada, otro beso y un fugaz trayecto en su ascensor, con sus dedos bajo su falda, acariciando sus muslos hasta llegar a su punto de unión. 4ºA, tirados en su cama y las lágrimas de ella contenidas por la pasión, él ya la había desnudado casi por completo y ella le seguía besando mientras le desabrochaba la camisa y recorría con sus dedos el pecho del hombre del que estaba enamorada. Ya desnudos, su boca comenzó a descender al su cuello, de éste a sus pechos, mientras la llevaba al cielo con sus dedos entre sus piernas, haciendo que su respiración se entrecortara y arqueara su espalda mientras él la sujetaba con firmeza. Quería darle todo el placer que merecía, y ella lo sabía. El baile de dedos cesó y los roles cambiaron, él estaba sentado en la cama y ella sobre él. La sensación que tenía en el momento es que en cualquier instante podría arder en llamas, y mientras se besaba, se miraban y se volvían a besar, comenzaron a hacer el amor, y apoyada en la baranda consumiendo su cigarrillo, las lágrimas no tardaron en llegar para cuando él la agarraba del pelo y la pegaba a él mientras ahogaba su orgasmo con un beso.
El cigarrillo ya se había consumido hace un rato y las lágrimas acariciaban sus tristes labios. No iba a volver, lo sabía y eso la mataba. Ya no tenía corazón, solo un enorme hueco dentro de su pecho, un terrible vacío que solo podía compensar llorando y recordándole. Apagó el fugaz consumido cigarro, no más muerto que ella por él.

M

Madrid
tan electrizante
tan caótica
tan paralizante
tan fría y cálida,
con tantas miradas vacías
con tantos corazones heridos
con tantas ilusiones rotas
entre mi Sol y tu Ópera,
esos corazones que en ti una cura buscan,
y vaguean por tus calles
intentando encontrarte, Madrid,
intentando encontrar esperanza.

Derramando dolor.

Me dueles.
Tanto como una puñalada en el corazón,
como si me hubiesen abierto en canal
con el cuchillo más frío y afilado,
y unas bastas manos hubiesen rebuscado
hasta arrancármelo,
viendo mi propia sangre correr
y no poder hacer nada para remediarlo,
como si después
me hubiesen dejado allí,
en una habitación a oscuras
sin corazón,
solo derramando dolor.

Contradicciones del corazón.

Mi corazón se encogía, ¿sabes? y se volvía negro y frío,
si te acercabas demasiado a él le dolía, por miedo a que volvieras a destrozarlo.
La putada estaba en que si dejabas de acercarte, 
se moría conmigo.