lunes, 27 de mayo de 2013

La memoria es una perra

Y los recuerdos unos hijos de puta.
Y yo una tonta por ilusionarme con ellos.
En estos momentos tu cerebro se convierte en un enemigo,
que no te deja pensar, sólo recuerda.
Y odias recordar,
pero añoras esos recuerdos.
Y te conviertes en una loca triste e ilusa,
la razón te dice que no pasará nada,
que sólo son recuerdos,
que no se volverán a repetir los besos,
las caricias,
las miradas
ni las risas.
Pero el gigante emocional tiene algo horrible
llamado esperanza,
ilusión,
y las mentiras bonitas te gustan más
que la puta y desoladora verdad,
así que la parte de ti que lucha por olvidar
se vuelve mínima y tonta
y mientras tu corazón se empequeñece y se enfría
tu cabeza recuerda 
todo lo que deseas que pasara esta noche en tu cama.
La memoria es una perra
y no hay cura para ella.

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