Me dueles.
Tanto como una puñalada en el corazón,
como si me hubiesen abierto en canal
con el cuchillo más frío y afilado,
y unas bastas manos hubiesen rebuscado
hasta arrancármelo,
viendo mi propia sangre correr
y no poder hacer nada para remediarlo,
como si después
me hubiesen dejado allí,
en una habitación a oscuras
sin corazón,
solo derramando dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario